Os damos la bienvenida a la que esperamos sea la primera de las muchas entradas que llenen poco a poco este lugar de encuentro. Son numerosos y diversos los temas que rondan nuestras inquietas mentes y que nos emociona compartir. Pero, antes que nada, empecemos por el principio.
Es nuestro deseo iniciar esta andadura aclarando qué es un juego de rol, tanto para aquellos que aún no lo conocen como para entretener a quienes ya disfrutan de ello. Y nada mejor que hacerlo a través de las palabras de Ricard Ibáñez, creador del juego decano del rol español, Aquelarre, recorriendo las diversas ediciones que ha tenido a lo largo de los años, comenzando con la de 1990, cuando la editorial JOC encargó a un joven de 26 años la tarea de escribir un juego de rol:
¿Ninguna vez, amigo lector, viendo una película, leyendo una novela, o escuchando un relato contado por otro, has pensado que lo que el protagonista hacía era estúpido, y que en su lugar harías algo muy diferente? Vamos a imaginar por un momento una escena: Un narrador está contando un relato (quizá explicando una película) a un grupo de niños. Estos siguen la narración con interés, participando en ella, haciendo preguntas, protestando a ratos por el desarrollo de la acción y diciendo lo que ellos harían si fueran los protagonistas del relato, y tuvieran que enfrentarse a esas situaciones. Los niños están imaginando que viven ese relato, y dicen lo que harían si interpretaran el ROL (papel del actor) del protagonista.
Estos tres puntos (diálogo, imaginación e interpretación) son la base del juego de rol.
La imagen de una partida de rol no es muy diferente a la escena del narrador y los niños: en el juego de rol un Director de Juego imagina una situación, una aventura, elaborando un guion. Un grupo de jugadores le escuchan mientras narra el planteamiento inicial. Dichos jugadores, sin embargo, toman parte activa en la narración: cada uno de ellos interpreta el rol, el papel de uno de los protagonistas de esa historia. Una narración que es de algún modo como la vida: el Director de Juego expone la situación, los jugadores la imaginan y reflexionan sobre el mejor modo de resolverla. Del mismo modo que, para atravesar la calle podemos decidir entre las opciones de sortear los coches o esperar a que el semáforo cambie a verde. La decisión final depende siempre del jugador.

Unos años más tarde, en 1999, la editorial Caja de Pandora concede una nueva oportunidad al juego, una vez más bajo la pluma de Ricard, quien, gracias a la experiencia acumulada con el paso de los años y con muchísimo rol a sus espaldas, nos ofrece una visión más madura y enriquecida de lo que para él representa este modo de ocio.
Finalmente, en 2011, se publica la última y más completa y ambiciosa edición del juego hasta la fecha, esta vez de la mano de la editorial Nosolorol. Una edición cuidadosamente elaborada en cada detalle, y que refleja la evolución del autor y una madurez creativa fruto de su trayectoria y pasión por el género. Así se percibe incluso a la hora de transmitirnos de nuevo qué es “esto del rol”:
Si es la primera vez que te compras un juego de rol y has elegido éste para empezar, sólo podemos darte la enhorabuena. Primero porque has hecho una buena elección (¿qué íbamos a decir, si no?), y segundo porque vas a comenzar con el decano de los juegos de rol en España, que ahí es nada, ¿verdad? Hay gente que asegura que se aprende lo que es un juego de rol jugando, aunque también podemos decir que se aprende a conducir conduciendo y no es exactamente así. Digamos que jugando a un juego de rol se coge experiencia en el juego, pero hay que explicar brevemente en qué consiste todo esto. Vamos a empezar por la descripción más simple que se puede hacer de un juego de rol: imagina que estás viendo una película y llega un momento en que uno de los protagonistas hace algo que a ti te parece estúpido y le dices al que está a tu lado algo similar a esto: ” mira qué tonto! ¡anda que me iba yo a separar del grupo en medio de un bosque con un asesino suelto!”. Si te ha pasado esto alguna vez, bienvenido a los juegos de rol, pues eso es básicamente lo que hacemos aquí, convertirnos en los protagonistas de una película que no vemos, sino que nos cuenta otro de los jugadores, y reaccionar como nosotros queremos ante lo que va ocurriendo en ella.

Ese jugador que nos cuenta lo que ocurre también se convierte en el árbitro de las disputas (utilizando para ello las reglas que contiene este manual) y actúa también, pues representa a todos los personajes que van apareciendo en el relato que no son los protagonistas. Este jugador recibe el nombre de Director de Juego (DJ para abreviar, o master para algunos jugadores), mientras que los protagonistas de la historia son los personajes jugadores (PJs), que interpretan al resto de jugadores. Todos aquellos personajes que no controla ningún jugador -como los actores secundarios de las películas- y que aparecen en una de esas historias (o aventuras, como también las llamamos) son personajes no jugadores (PNJs) y están en poder del Director de Juego.
Con esto que te hemos dicho, ya tienes la base de lo que es un juego de rol, que se asienta sobre tres pilares principales: diálogo entre los jugadores y entre éstos y el DJ, imaginación -pues la historia tiene lugar en la mente de los jugadores- y representación, pues cada uno de los jugadores actuará como lo haría su personaje.
Si alguna vez has jugado a un videojuego de rol (Neverwinter Nights, World of Warcraft, etc.), verás que es muy similar, lo que no es de extrañar, ya que esos videojuegos son un desarrollo de los juegos de rol clásicos, como el que tienes en las manos, pero si en el videojuego la programación determina el número de tareas o acciones que puede realizar un personaje (que, por muchas que sean, serán siempre finitas), en un juego de rol clásico no hay tope alguno de acciones que se pueden llegar a realizar, pues son tantas como podamos imaginar. Por ejemplo, cuando en un videojuego nos encontramos con un personaje controlado por el ordenador, nos dará una serie de opciones: luchar, hablar, etc.; en un juego de rol como Aquelarre la libertad es completa: podemos hablar, claro, y luchar, sin duda, pero también podemos burlarnos de él, meterle un dedo en la nariz o enseñarle nuestras posaderas y luego salir a correr. Aquí dentro, todo es posible. Además, aquí tenemos a un Director de Juego humano, lo que reporta muchos más beneficios que el simple guion de un juego de ordenador, ya que puede variar en cualquier momento la historia que nos cuenta, modificarla según nuestras reacciones e incluso podemos discutir con él, lo que en un videojuego no se nos permite (al menos, por el momento…).

Teniendo presente todo lo anterior, esperamos que hayáis podido haceros una mejor idea de qué es un juego de rol, lo que significa e implica. Aun así, y para dar una perspectiva un poco más amplia y rompiendo una lanza a favor de este ocio alternativo, nos gustaría compartiros algo que también nos cuenta el propio Ricard en esta tercera edición, destinado a “quienes nunca jugarán a rol”:
No se avergüencen. Es humano tener miedo de lo que uno desconoce. Y lo que uno teme, lo ataca, lo desautoriza, procura apartarlo de sí y de sus seres queridos. No se preocupen. Los jugadores de rol lo entendemos.
Entendemos que en una sociedad básicamente audiovisual como la nuestra se mire con extrañeza un entretenimiento basado en la imaginación. En el que el jugador, en lugar de adoptar un papel meramente pasivo, como sucede frente al televisor, adopte un papel totalmente activo, creando la narración a medida que la juega.
Entendemos también que, en esta sociedad suya y mía, caro lector que nunca jugará a rol, que tiende hacia el individualismo y la soledad, y cuyo futuro parece ser la relación por Internet, haya locos que aún gusten de realizar una actividad colectiva, reuniéndose en grupos de media docena de amigos, tomando un refresco antes de empezar, jugando unas horas alrededor de una mesa y yéndose después al cine o a cenar.
Entendemos que miren con desconfianza, ustedes que han vivido toda la vida arropados por normas y reglas preestablecidas, un juego cuyo único límite es la imaginación de los que lo juegan.
Entendemos, por último, que en un mundo como es éste de principios de siglo, dominado por las nuevas tecnologías, se mire con extrañeza a unos locos que en lugar de jugar delante de un ordenador prefieren volver a la tradición oral, a la narración Y al diálogo, como antes de los tiempos del televisor.
Lo entendemos. No se preocupen. Pero… ¿no les gustaría criticarnos con conocimiento de causa? Entonces, ¿por qué no leen el manual, juegan alguna partida y luego opinan? Y no se preocupen si no les gusta. A diferencia de ustedes, nosotros entendemos que no a todo el mundo le tienen que gustar las mismas cosas.
Habiendo llegado a este punto, desde Ajetreo queremos expresar nuestra más sincera gratitud a Ricard por su fundamental contribución para la elaboración de este artículo. Si queréis conocer más en profundidad tanto al autor como su obra, podéis descubrirlo en su página Histo-rol , así como seguirlo tanto en X como en Instagram.
Y extendemos nuestro agradecimiento a Rol Masters por la imagen original de Ricard, y a nuestro compañero Óscar, de Ajetreo, por su excelente trabajo de edición y adaptación, haciendo que encaje con nuestro estilo visual. ¡Gracias por tu talento y dedicación!
Confiamos en haberos acercado algo más a esta afición nuestra consistente, al fin y al cabo, en sentarnos alrededor de una mesa con amigos y amigas, ganas de tirar unos dados y de disfrutar una buena historia que aún no está escrita.
O no del todo.
Y así, alrededor de una mesa y con unos dados listos para ser lanzados, es precisamente donde esperamos encontraros.
¡Nos vemos en la próxima tirada!


Y pasarán los años y el rol seguirá siendo esto…un lugar para disfrutar y juntar a buena gente tirando dados.
Un verdadero regalo que desde Ajetreo se haya tenido la oportunidad de contar con un referente como Ricard para compartir su perspectiva sobre qué es “esto del rol”. ¡Seguimos jugando!
Siempre habla desde la experiencia, eso le honra. Un referente para todas las personas que aspiramos a escribir rol