De la idea al evento: así nacieron las Jornadas de Rol
Allá por el comienzo de 2024, la inquietud de algunas de las personas que conformábamos Ajetreo por aquel entonces empezó a hacer cada vez más ruido. Mirábamos atrás, observábamos el presente y sentíamos que, aunque la asociación no había dejado de estar en movimiento desde que nació y se jugaba, siempre lo hacíamos en casa de unos u otros, y siempre en pequeños grupos. Nos incomodaba la sensación de “distancia” que, por ende, se generaba entre la gente. Sí, habíamos conseguido dar forma a Ajetreo, pero, en demasiadas ocasiones, se quedaba en tan solo un nombre y no tanto una asociación.
Desde que se fundó en 2022, no dejaba de ser sino un mero reflejo de lo que queríamos que fuera. Y no nos llegábamos ni a ver ni a creer como un grupo verdaderamente unido. Faltaba cercanía, y faltaba apertura. Porque Ajetreo carecía, por aquel entonces, de algo que cualquier organización necesita: un núcleo fuerte, personas que pusieran en práctica y en marcha lo que, en aquel momento, quizás nos parecía sólo un sueño, y que fueran motor e inercia. Faltaba dar ese primer paso para “hacer y ser algo más”. Para crecer, darnos a conocer y cohesionarnos.
Los recursos de los que disponíamos continuaban siendo escasos y suponían una limitación importante para materializar según qué ideas. Así que se optó por lo que siempre estuvo ahí, lo que siempre ha sido nuestro punto fuerte y lo que nos pareció, a su vez, el camino más claro: apostar por las personas.
¿Qué necesitábamos? No demasiado: DJs, dados, un lugar y una fecha.
En cuanto a personas para dirigir, lo teníamos. De dentro y de fuera, porque siempre hemos tenido la suerte de poder contar con el voto de confianza, el tiempo y la dedicación de la buena gente que tenemos alrededor. Los dados, se compraron con los pocos euros que había en caja y que, aun así, dieron también para agua, lápices y gomas. Y para de contar. Ya teníamos dos de tres. Pero, ¿cuándo? Y, sobre todo, ¿dónde?
Y se nos dio bien. Más que bien. La Estación de la Ciencia y la Tecnología de Burgos apostó por la iniciativa, a pesar de la novedad, y nos ofreció un espacio que permitió asentar esta propuesta. Desde aquí y desde ya, nuestro más sincero agradecimiento a todo su equipo.
Fue así como nacieron, del 8 al 10 de marzo de 2024, las I Jornadas de Rol de Ajetreo.

Surgieron preguntas de todo tipo a nivel organizativo. ¿Cuántas mesas? ¿Cuántas personas dirigiendo? ¿Qué partidas proponemos? Y la que generaba más incertidumbre y nervios: ¿vendrá gente a jugar?
Sin embargo, poco a poco, fuimos resolviendo. Y procuramos recordarnos entre quienes estábamos que lo importante no era que fuera un evento grande, ni perfecto.
El objetivo siempre fue, es y será que se juegue. Y que se disfrute.
Y, aunque bien es cierto que tuvimos nuestros más y nuestros menos a nivel interno, porque al final somos personas y entre personas surgen desacuerdos y desavenencias, arrimamos el hombro, remamos en la misma dirección y conseguimos sacar el proyecto adelante. Con éxito. ¿Por qué? Por dos razones fundamentales.
Por un lado, porque fueron muchas las personas que nos conocieron y creyeron en Ajetreo. Por otro lado, porque empezó a fraguarse esa unión a la que aspirábamos, y nos demostramos que sí era posible. Que se podía. Que no era solo un sueño. Que podíamos transformarlo en algo tangible.
En junio y noviembre de ese mismo año llegaron, respectivamente, las II y III Jornadas de Rol, las cuales nos aportaron una satisfacción aún mayor.
Íbamos ganando experiencia, gente que sumaba, que aportaba, que mantenía viva la llama. Incluso varias personas que jugaron en las anteriores estaban ahora dirigiendo y organizando. Y teníamos claro cuál era el camino y aquello que nos empujaba a más, la base que se ha mantenido desde aquellas primeras jornadas: ilusión y ganas.
IV Jornadas de Rol
Nos situamos ahora en el pasado reciente, casi presente, ya que del 21 al 22 de marzo de 2025 hemos tenido la suerte de disfrutar las que han sido las IV Jornadas de Rol de Ajetreo.
¡Os contamos!
En cuanto a variedad de juegos, optamos por proponer de todo un poco. Clásicos que iban desde Dungeons&Dragons a Runequest, pasando por Kult, Hombre Lobo, Villa y Corte hasta Warhammer Fantasy. Y agradecidos estamos de que la acogida en todos los casos fuera tan positiva, tanto en los one-shots como en las aventuras algo más largas que se desarrollaron abarcando turno de mañana y de tarde. Y compartiendo espacio, otros juegos más novedosos, o quizás menos conocidos, llenaban igualmente las mesas, como, por ejemplo Candela Obscura, Mothership, Symbaroum o The Witcher.


En lo referente a participantes, y quizás esto es lo más bonito que hemos vivido durante esta aventura que van siendo las Jornadas, ya desde las primeras hemos podido conocer a personas de distintas edades, contextos, intereses…Todas ellas con un mismo objetivo: jugar. Cada vez van siendo más quienes se acercan guiados por la curiosidad, para conocer gente con un mismo interés de ocio o, sencillamente, porque quieren pasar un buen rato. Lo importante siempre ha sido (y será) ofrecer un hueco en la mesa para lanzar unos dados y crear experiencias que recordaremos durante mucho tiempo. Esto es lo que hace que todo lo demás, sin duda, merezca la pena.
Y mención especial a quienes lo hacen posible. Porque, pese a los contratiempos inesperados, típicos de la organización de cualquier evento de este tipo, se ha demostrado, una vez más, que hay un equipo cada vez más consolidado que vive Ajetreo de forma especial. Así que, desde aquí, gracias a quienes han solventado con soltura y buen hacer dichas situaciones, así como a quienes han organizado, han dirigido y han jugado. Por apoyar y aportar.

Asimismo, quisiéramos agradecer la confianza que autoras y autores depositan en Ajetreo para que se muestren y den a conocer sus juegos, como ha sido el caso en estas IV Jornadas de Verkami de Oscuria.
Y, por último, pero no por ello menos importante, como se suele decir, organizar estos puntos de encuentro nos ha permitido, además, conocer a personas de otras asociaciones. En esta ocasión, nuestros ya compañeros de Diablillo Rolero vinieron desde Segovia para compartir mesa con nosotros. Crear lazos con otros enamorados de estos ocios tan nuestros es algo de lo que sentirse afortunado. La sinergia, las risas, la ilusión en las miradas y, en especial, la posibilidad de lanzarse a una aventura que nunca sabes cómo va a terminar, pero en la que siempre podremos elegir nuestros siguientes pasos. Y la cosa promete.
Porque esto no termina aquí. Ni mucho menos.
Ajetreo seguirá haciendo ruido, creando historias, lanzando dados y compartiendo experiencias. Manteniendo vivo el espíritu que nos une. En próximas Jornadas, en las actividades que las personas socias proponen cada mes para nuestro Calendario, a través de colaboraciones con diversas editoriales y tiendas locales y en los cafés que tenemos la suerte de compartir.
Y sobre todo, y ante todo, jugando.


Una palabra… ¡enorme!
Y dos… ¡volveremos pronto!