Llevas tiempo jugando (o no) y una idea no deja de rondar tu mente “¿y si probara a dirigir una partida de rol?”. Y, sin darte cuenta, ya lo has decidido: quieres ser DJ, Máster, Guardián o como lo llames. Lo tienes claro, vas a hacerlo, y quieres que sea de la mejor forma posible, pero… ¿Por dónde empezar?
Parece simple, pero lo mejor siempre es preguntar. Pedir consejo a tu máster de confianza será una opción segura para informarte un poco sobre cómo dirigir una partida de rol. Si tienes más personas cerca que dirigen, ¡pregunta! Cuantas más opiniones y puntos de vista tengas, mejor idea podrás formarte de lo que implica dirigir. Porque puede parecer una tarea intimidante, pero si te preparas y mantienes buena actitud, ¡te vas a enganchar seguro!
Sin más dilación, ¡vamos al lío! Aquí os dejo 10 consejos para dirigir rol, de parte de una directora que, aunque no lleva mucho tiempo en ello, lo hace siempre con ganas e ilusión.
1. Conoce el sistema de juego
En primer lugar, empieza con un juego cuya ambientación te guste y en cuyo mundo te sientas a gusto. Si has podido jugarlo, ¡perfecto! Así ya llevas algo de camino recorrido con el tema de las reglas; sin embargo, no es imprescindible. Sobre todo, que sea un trasfondo que te guste y te motive.
Eso sí, es fundamental que entiendas las reglas del sistema que vas a utilizar. No necesitas memorizarlas todas, pero sí conocer las mecánicas básicas y dónde encontrar la información que necesitas en caso de dudas.
Lo que te recomendamos desde Ajetreo es que te hagas un pequeño resumen mientras vas leyendo el manual. En este resumen, puedes ir anotando con tus propias palabras cuáles son y cómo funcionan esas reglas. Tal vez, con una estructura sencilla parecida a esta:
- Atributos
- Tiradas
- Básicas
- Enfrentadas
- Ventaja/Desventaja
- Críticos y pifias
- Combate
- Acciones en combate
- Tiradas de combate
- Cálculo de daño
- Persecuciones
- Otras mecánicas de combate
- Habilidades especiales
- Sistema de magia
Esta es una estructura recomendada que incluye aspectos generales, pero ten en cuenta que cada sistema y cada juego es un mundo, así que tendrán peculiaridades y mecánicas específicas que también deberás tener presentes. Incluso, puede que algunas de las secciones propuestas ni siquiera se contemplen en el sistema del juego que estés aprendiendo.
Por otro lado, tener una hoja de referencia rápida con las reglas clave puede ahorrarte mucho tiempo durante la partida, porque no te interesa pararte a hojear el libro mientras tu mesa se queda mirando a las musarañas.
2. Prepara una historia, pero sé flexible
Diseña una historia, o una idea general para la partida, pero evita planificar en exceso. Una partida de rol no es una película, así que no predefinas las decisiones que van a tomar tus jugadoras. Es importante que preveas ciertas acciones o eventos, pero ten preparados conceptos para adaptarte a las posibles decisiones que se puedan dar en tu mesa.
Los conceptos son ideas flotantes que se te pueden haber ocurrido mientras leías o creabas la aventura. Lo mejor es que los apuntes, aun siendo, tal vez, solo dos líneas tipo “el mundo es inestable y aparecen criaturas extrañas” o ”un campamento de bandidos se asienta en el bosque y tienen algo valiosos para el grupo”. No necesariamente deben estar desarrollados al detalle, ni ser vitales para la trama, pero te ayudarán a tener algo de dónde tirar si tu mesa te obliga a improvisar. Por ejemplo, puede que tus jugadoras tuvieran que dirigirse a un pueblo cercano porque hubieran encontrado una pista clave y que, sin embargo, decidan adentrarse primero en un bosque de los alrededores para conseguir comida y explorar un poco.
Ten en mente un objetivo general, algunos puntos clave y posibles soluciones alternativas. Siempre es útil tener algunas subtramas y encuentros adicionales que puedas encajar por si la historia se desvía demasiado o si ves que te quedas corta de tiempo.
Si vas a optar por una partida ya escrita, empieza leyéndola un par de veces de arriba a abajo, anota PNJ (personajes no jugables) que vayas a tener que interpretar, localizaciones clave y las “escenas” que sean fundamentales para que tus jugadoras avancen en la trama.
Por ejemplo, si las aventureras van a la casa de la alquimista del pueblo, podrían encontrar un artefacto que les dé la pista definitiva para alcanzar su objetivo final en la capital del reino.
Recuerda que solo debes” poner las cosas en su sitio”, a disposición de las jugadoras de una forma u otra, pero que el cómo llegar a las conclusiones o la forma de abordar la aventura debe ser completamente libre para tu mesa.

3. Crea personajes no jugables (PNJ) que le den vida a tu aventura
Los personajes no jugables (PNJ) son esenciales para dar vida al mundo del juego. Diseña PNJ con personalidad y motivaciones claras, pero no te preocupes demasiado por los detalles.
Un nombre, una característica propia y un propósito sólido en la historia suelen ser suficientes. Sin embargo, si un PNJ se vuelve recurrente, dale más profundidad, una historia de fondo que lo relacione con otros personajes y que, así, tu mesa pueda ir conociéndolo mejor. Si tus jugadoras ven cómo los PNJ interactúan y se relacionan con el mundo, les cogerán cariño y estos serán “más creíbles”.
Ten en cuenta que el personaje debe ser coherente con el mundo y su propia historia, es decir, que un personaje humilde, como pueda ser un campesino, no podrá invitar a toda la posada a cenar, simplemente porque no tendrá tanto dinero.
En el caso de los PNJ antagonistas principales, ten en cuenta que no son un enemigo más, como un guardia cualquiera o el tabernero de turno. Tienen un motivo claro y de peso para estar donde están. Para llegar ahí, han llevado a tus jugadoras por mil derroteros y han asumido riesgos para enfrentarse cara a cara con ellas. Por lo tanto, elabora sus motivaciones y su trama en mayor profundidad.
Un buen antagonista debe tener una historia tan bien desarrollada y pulida como cualquier personaje jugable. Al fin y al cabo, el mejor de los PJ solo es tan bueno como el mejor de sus rivales.
4. Mantén el ritmo y la diversión
Asegúrate de que todas las jugadoras tengan su momento para brillar y mantén un ritmo ágil, que no es lo mismo que ir metiendo prisa para avanzar. Si una escena se alarga demasiado, o si las jugadoras parecen perder interés, ayúdales a avanzar dándoles pie con el hilo conductor a la siguiente escena. También puedes incluir giros de trama o los llamados “gatillos”, que son escenas que se desencadenan bajo ciertas circunstancias.
Ten en cuenta que cada grupo tiene su propio estilo de juego: algunos disfrutan de la exploración y el desarrollo de personajes, mientras que otros prefieren combates dinámicos y desafíos estratégicos. Ajusta el ritmo de la partida según lo que veas que interese más a tu mesa y recuerda: el objetivo es que todo el mundo lo pase bien.
5. Fomenta la participación y la narración
Cuando tu mesa lleva tiempo jugando esto es más fácil, pero al principio puede costar un poco.
Al inicio de la partida, anima a tus jugadoras a describir sus personajes físicamente, para que todas puedan imaginarse los personajes de las demás. Para profundizar aun más, puedes usar otras herramientas, como por ejemplo preguntar a tus jugadoras cómo se sienten sus personajes en situaciones importantes dentro de la partida. Esto puede favorecer la inmersión en la aventura.
Si, por ejemplo, vas a dirigir partidas de una sesión (oneshots), te recomiendo que pienses y escribas un trasfondo para los personajes jugables (PJ) que llevarás prediseñados y presentarás a tu mesa. Esto ayudará a que las personas que los encarnen tengan hilos de donde tirar y un punto de partida para meterse en el personaje.
Como directora, tu labor es facilitar y propiciar la conexión con la historia y hacer que se sientan parte de ella. Premia la creatividad con bonificaciones narrativas o pequeñas ventajas mecánicas, como ventaja en tiradas o información adicional sobre el mundo o algún objeto interesante que tenga relación con los conocimientos del personaje.

6. No tengas miedo de improvisar
Al principio pasarás mucho tiempo pensando en “lo que podría ocurrir durante la partida” y, sin embargo, siento ser yo quien te lo diga, pero no todo saldrá como lo planeaste, y eso está bien.
La improvisación es una de las habilidades más valiosas para una directora de juego. Tener listas o tablas de eventos aleatorios, lugares descritos en dos frases, descripciones genéricas y nombres de PNJ improvisados puede facilitar mucho ese proceso de improvisación, sin perder coherencia narrativa.
Y escucha a tus jugadoras, adáptate a sus ideas y conviértelas en oportunidades para enriquecer la historia. Decir NO a las ideas de tu mesa puede causar frustración y provocar que tus jugadoras no lo pasen tan bien como podrían. Intenta dar toda la libertad que puedas a tu mesa ya que, en muchas ocasiones, las ideas más locas son las que dejan los momentos más memorables, esos que recordarás dentro de un tiempo y que os seguirán resultando épicos, graciosos o increíbles.
7. Usa herramientas de apoyo
Existen muchas herramientas que pueden ayudarte a dirigir mejor una partida, desde generadores de nombres y mapas hasta aplicaciones para gestionar combates y turnos, así que investiga cuáles se adaptan mejor a tu estilo de dirección. Además, existen tableros virtuales y plataformas en línea que pueden ser de gran ayuda si diriges partidas a distancia.
Si eres más de “lo tangible”, siempre puedes recortar cartas de iniciativa o preparar ayudas en papel para tus jugadoras.
Como tip interesante, algo que siempre da mucha vida a las partidas es utilizar los “roles ocultos”, un sistema por el que los personajes jugables (PJ) tienen relaciones entre sí, pero que desconocen. Así, pueden darse traiciones inesperadas o apoyos sorprendentes. Esto se refuerza aun más si, de vez en cuando, apartas a alguna jugadora de la mesa de juego y te la llevas a hablar aparte tras alguna acción o evento concreto. De esta forma, se crea un sentimiento de desconcierto en el resto de la mesa, que no sabrán qué está pasando, y el ambiente del grupo cambiará por completo cuando esa jugadora se reincorpore, generándose ese “pequeño giro” que muchas personas buscan cuando juegan a rol.
8. Aprende de cada partida
Después de cada sesión, piensa qué te funcionó y qué podría mejorarse. Si tienes confianza con tus jugadoras, pídeles que te cuenten sus sensaciones durante la partida para seguir mejorando. Preguntarles qué partes disfrutaron más y qué aspectos creen que se pueden mejorar te ayudará a ajustar tu enfoque y a brindar una mejor experiencia en futuras partidas.
9. Adapta el juego al grupo
Cada grupo de jugadoras es distinto, con preferencias y expectativas propias. Algunas disfrutan de una experiencia más narrativa o de la investigación de un buen misterio, mientras que otras buscan desafíos estratégicos o combates épicos. Ajusta la dificultad, la cantidad de encuentros y el nivel de detalle narrativo en función de las preferencias de tu grupo.
No des investigación a quien quiere pegarse con unos cuantos goblins, y no líes a golpes constantemente a quien busca desentrañar las enredadas tramas políticas de una región.
Sin embargo, ten en cuenta que la naturaleza de la aventura o del juego son importantes. Por ejemplo, no puedes meter muchos combates en La llamada de Cthulhu a menos que quieras que tu partida dure apenas una hora, al igual que no deberías incluir solo investigación en un juego de exploración de mazmorras. En el equilibrio está la clave.
10. Sé paciente y disfruta
Dirigir es un arte que se mejora con la práctica. No te preocupes si la primera sesión no es perfecta; lo más importante es que tanto tú como las jugadoras disfrutéis de la experiencia. Con el tiempo, ganarás confianza y desarrollarás tu propio estilo. No te frustres con los errores, y recuerda que lo más importante es compartir una gran historia con amigas y pasar un buen rato. Para aprender, hay que equivocarse, así que no tengas miedo de probar juegos, sistemas y encontrar lo que mejor encaje contigo.
Y hasta aquí puedo leer. Espero que estos consejos os sirvan para animaros a dirigir rol.
Todo es ponerse, juntar un grupo con quienes tengas confianza para tu primera partida, y dar juntas ese primer paso.
A nivel personal, dirigir rol se ha convertido en algo muy importante para mi. Me llena muchísimo crear mundos, aventuras y tramas, me encanta interpretar a los PNJ y crear ambientaciones en las que mis jugadoras disfruten y se sumerjan por completo.
Es una forma estupenda de conocer personas con los mismos gustos y sobre todo, de conocerse a una misma.
No dejes de jugar, que la vida son dos días.


Buen aporte… de una directora ya no tan novata… que en un año dirigiendo mucho y bien, ya son muchas tiradas tras la pantalla.
Lo más divertido de jugar con un máster novato, emocionante o bonito más bien, es poder ver su crecimiento y el desarrollo de uno de los papeles más importantes en la partida. Sin duda, jugar con un DJ novato es una experiencia increíble y que recomiendo sin dudarlo. Buen post para que la gente se anime a ello. Me encanta este giro de ajetreo. Mis dieces.
El mensaje cala, y cala hondo. Da alas a inquietudes que puedan estar por ahí rondando, tranquilidad ante la lluvia de dudas que se pueda tener y, además, supone una brújula excelente para lanzarse y no perderse en el intento. Qué bonito leerte y que esto del rol despierte esas sensaciones. ¡Ganas de más! 😊
Lo importante es sacar muchas picias 😉
Yo añadiría una, que últimamente me está gustando mucho…juega rol en solitario.
Vete escribiendo un diario, con lo que vas imaginando.
Ejercita muchísimo la improvisación y la creatividad ante situaciones inesperadas.
¿A qué has estado jugando en solitario? por curiosidad
Bahía Gris y El Farol. Ambos muy buenos.
Tengo pendiente de empezar Cartograph también.
Y en nada…Compañía de expediciones. Pero éste último es parte librojuego, parte rol.
Un decálogo muy cierto e interesante. Me quedo sobre todo con la última.
No hay que olvidar que el juego de rol es, ante todo, un juego. Y el juego implica que todas las personas que estén en la mesa de diviertan. Si la persona que dirige lo vive y disfruta todo fluye mejor.